Mujer empoderada

 

Durante miles de años la figura de la mujer ha estado rodeada de mitos, estigmas  y complejas realidades que afrontar. Pese a las circunstancias, hoy hablamos de la mujer empoderada que a lo largo de la historia ha aprendido a sobrellevar los tiempos difíciles y trazar su propio rumbo. 

 

La mujer en la historia

 

Desde tiempos antiguos se hablaba del misterio de ser mujer, y es que de acuerdo con la cultura tántrica se considera que la mujer es Shakti, símbolo de la creación, la vida y el universo. Hace aproximadamente 4.000 años en diferentes poblaciones de la civilización oriental, se les adoraba por ser poseedoras del don de ser un canal de materialización del espíritu.  tener la capacidad innata y natural de cuidar de esa alma  que formará parte del mundo.

 

Sin embargo, los desplazamientos y otros acontecimientos históricos generaron cambios como la instauración de sociedades patriarcales donde la mujer dependía netamente de las decisiones tomadas por su marido y por los hombres encargados de las tribus. 

 

Por otro lado, la visión tántrica sobre la mujer no solo sostiene que ella es creadora de toda vida, y una Diosa que tiene dones insustituibles cómo la bondad, el altruismo, abnegación e intuición, sino que todas tenemos la capacidad de explorar nuestro propio placer.  En ese sentido, esas visiones antiguas podemos adoptarlas para recuperar nuestra espiritualidad y conexión con los deseos, placeres, convicciones y anhelos en cada una de nosotras. 

 

Hoy,  sin importar el contexto donde nos encontremos, hemos decidido tener mayor protagonismo no solo de nuestra propia vida, sino conquistar luchas, defender nuestros derechos y darnos la libertad de ser y elegir.

 

¿Cómo es una mujer empoderada?

 

El empoderamiento femenino es un proceso continuo de crecimiento y superación personal, un estado en el que nos encontramos frecuentemente y perseguimos a medida que descubrimos nuestro propósito y vamos alcanzando objetivos. 

 

Las mujeres de hoy decidimos la vida que queremos y cómo la deseamos vivir. Afortunadamente (y con nuestro propio mérito) hemos roto los paradigmas de lo que debe ser y de lo que se espera de vosotras. No en vano, notamos como cada día las mujeres ocupan cargos directivos importantes, realizan descubrimientos trascendentales para la ciencia, y luchan por sus derechos. 

 

11 Claves para convertirte en una mujer empoderada:

mujer empoderada

  1. Conócete: el autoconocimiento es poder y al tener claro quién eres no existirá manera de que otro pueda definirlo. Al saber y reconocer tus fortalezas, cualidades empezarás a usarlas a tu favor. Como mujer empoderada el autoconocimiento te permitirá tomar en cuenta tus debilidades para trabajar en función de ellas. 

 

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2. Refuerza tu autoestima: continuando tu proceso de autoconocimiento, procura creer en tus capacidades, habilidades y talentos. Céntrate en lo que más te agrada de ti mismo y construye tu autoconfianza.

 

3. Ten la iniciativa: una mujer empoderada está tan segura de sí misma que da el primer paso para alcanzar sus metas. La proactividad y la espontaneidad forman parte de sus características. 

 

4. Construye tus propias oportunidades: aunque muchas veces parezca no haber posibilidades de alcanzar algo,  se encargará de edificar sus propias oportunidades para crecer. 

 

  • Abandona los estereotipos: los ideales varían de acuerdo a las culturas y regiones, sin embargo no hay que apegarse a ellos. Cada mujer tiene una forma de ser y verse diferente, y eso es lo que nos hace especiales desde nuestra esencia. 


  • Apoya a otras mujeres: creen en la sororidad y en el acompañamiento hacia otras mujeres en circunstancias adversas. Una mujer empoderada no tiene ningún tipo de competencia ni críticas destructivas hacia otras. 


  • Crea relaciones sanas: encárgate de desarrollar vínculos sanos cimentados en el respeto, la confianza y la reciprocidad. Las relaciones interpersonales son vitales para mejorar fortalecer la autoestima y el autoconcepto, pues todas están conectadas. 


  • Mantén una actitud optimista frente a la vida: quizás en este momento las cosas no resultan como esperas, ten claro que las circunstancias cambian y que las cosas pueden mejorar en el futuro. Sostén una visión realista, pero a la vez optimista de que la vida aún con sus matices puede ser  maravillosa.

 

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  • Conecta con su voz interior: medita y oye lo que tienes que decirte. Aprovecha esos minutos y horas de silencio para prestar atención a tus propias necesidades e intereses. 


  •  Abraza tus logros y derrotas: tanto las victorias como las fallas dejan valiosos aprendizajes para nuestra evolución y crecimiento. Cada vez que vivas este tipo de experiencias pregúntate qué te está enseñando, acéptalos y sigue adelante. 


  • Equilibra tus energía Yin Yang:  estas viven en todos los seres humanos,el yin relacionado con la pasividad, sutileza. Mientras que el yang se vincula con la actividad, la contundencia y la dureza. Sin embargo, la primera se vive desde la serenidad o conexión con las emociones. La última con la toma decisiones y la determinación que tengamos hacia los propósitos. Si ambas logran estar en equilibrio, la armonía se mantendrá en todos los ámbitos de la vida. 

 

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El equilibrio entre madre, profesional, esposa, hija y amiga

Ser mujer representa asumir diferentes roles que en ocasiones pueden ser difíciles de ejercer cuando no tenemos la entera disposición de hacerlo, e incluso no nos apoyamos de otros porque ya sabemos que no somos perfectas y que en cualquier momento necesitamos ayuda. 

Como madre: al convertirnos en madre, emergen un sinfín de emociones y sentimientos que nos permiten conectar con nuestra energía creadora. Algunas veces, las noches de insomnio, la fatiga y el sacrificio puede agotarnos, sin embargo, para muchas mujeres ser madre es una de las experiencias más maravillosas que se pueden experimentar pues, somos portales místicos de vida y acompañantes en el proceso de crecimiento de los hijos. 

Como hija: cuando una mujer empoderada crece en el seno de una familia llena de valores como el amor, armonía,  y estabilidad, no dudará en retribuir ese apoyo que sus padres le han entregado. Agradecemos tanto los años de dedicación, los modelos  de superación que tenemos la intención de permanecer al lado de los nuestros con el pasar de los años. 

Como esposa: el rol de esposa puede ser uno de los más complejos. Entre los cambios de los años, las responsabilidades y otros factores, llegan ser los detonantes de problemas en la convivencia y las crisis. 

No obstante, como mujeres debemos tener presente que para que nuestras relaciones amorosas prosperen debemos dedicarles tiempo, atención y mucha ternura, pues también queremos permanecer al lado de esa persona con la que podemos compartir anhelos. 

Como profesional: hoy no existen limitaciones para convertirnos en la mejor versión de nosotras mismas y menos de ser esas profesionales que soñamos. Como mujer empoderada tienes la oportunidad de prolongar tu formación profesional y apostar por la independencia económica. ¿Barreras? no las hay si decides hacerte dueña de tu futuro. 

 


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