Hambre emocional, cuando comer no es suficiente

 

Comer, una de las acciones más importantes de nuestro día a día para vivir. Más que una necesidad, muchas veces está asociado a momentos de placer, sin embargo, hay  ocasiones en las que se transforma en una manera negativa de encarar nuestros problemas, es allí donde hace su aparición el hambre emocional, cuando comer no es suficiente.

 

¿Te ha pasado que cuando te sientes triste solo te provoca comer postres? ¿En momentos de tensión tienen enormes ganas de comer cantidades desproporcionadas de algo en específico? Pues el hambre emocional está ligado al inadecuado manejo que hagamos de nuestras reacciones, en ocasiones sentimientos de soledad y al mismo tiempo está relacionado con el escaso autocontrol en nuestra vida. 

 

Algunos de sus orígenes pueden remontarse en nuestra infancia, muchas veces de niños fuimos premiados con algún postre o caramelo en específico tras habernos portado de maravilla o cumplir con la tarea. Por lo tanto, ese comportamiento quedó memorizado en lo más profundo de la psique y sin darnos cuenta lo repetimos. 

 

Muchos desde jóvenes vimos algunos arquetipos de belleza totalmente distorsionados que a su vez generaron altas dosis de ansiedad por no poder ciertos alimentos o cumplimos dietas estrictas que nos llevaron a experimentar sentimientos de culpa frecuentes. 

 

En este sentido, el hambre emocional conlleva al padecimiento de trastornos alimenticios como bulimia y otras condiciones médicas subyacentes. La rigidez, la imposición de patrones de conductas son otros desencadenantes. 

 

El hambre emocional y las luchas personales

comida emocionalEs cierto que no es positivo “pasar hambre”, tampoco se aconseja tener más de 4 o 5 horas sin ingerir algo ligero entre comidas principales. Por consiguiente, no es recomendable comer sin tener una necesidad real fisiológica, o por solo querer cumplir con un antojo y más cuando se vuelve un hábito pernicioso. Por eso el hambre emocional podría guardar relación con las luchas personales que muchas veces callamos. Es decir, se aplica la analogía de que decidimos llenarnos la boca de comida para no dejar salir lo que sentimos o pensamos, es una manera de aplacar el malestar. 

 

¿Quién no se ha felicitado alguna vez dándose un antojo? todos lo hemos hecho y no está mal. Pero los inconvenientes comienzan a surgir cuando sentimos una necesidad desmedida de comer un alimento en específico, varias veces a la semana.

 

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Diferencias entre hambre emocional y hambre fisiológica:

 

En primer lugar, el hambre fisiológica cumple con la función de satisfacer una necesidad vital para tener energía en nuestro organismo. Crece gradualmente y puede ser satisfecha con cualquier alimento para dar una sensación de saciedad. Una vez que te hayas alimentado te sentirás tranquilo y a gusto. 

 

Por su parte el hambre emocional está relacionada con una sensación de necesidad desproporcionada de comer un alimento en específico, especialmente aquellos que contienen altas cantidades de azúcar. Otras de sus características son:

  • Se activa por estímulos externos o por situación en específica. Por ejemplo, nerviosismo ante un examen u otros escenarios.
  • Se dificulta la sensación de saciedad una vez ingeridos los alimentos. 
  • Suele aparecer repentinamente.

 

¿Se trata de llenar un vacío?

 

Muchas veces el hambre emocional es tan solo uno de los síntomas de ansiedad. Tener la necesidad de comer compulsivamente es una señal que debe ponerse en alerta y que se tiene que frenar cuanto antes para evitar enfermedades como la diabetes, obesidad, y otras condiciones que pondrían en riesgo nuestra salud.

 

En la mayoría de las ocasiones no se trata de satisfacer una necesidad, sino de “llenar un vacío emocional” que se encuentra en el inconsciente y no en el estómago. Al principio darse el capricho puede ser placentero, no obstante, el malestar reaparecerá.

 

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7 maneras de superar el hambre emocional a través del Mindful eating:

 

De acuerdo con el portal Cuerpo Mente, Mindful Eating significaalimentación consciente, que nos permite llevar la atención plena a la nutrición para aprender a escuchar nuestras emociones y nuestras sensaciones corporales y así poder alimentarnos de forma más saludable”.

 

Es decir, este método puede ser una manera de llevar nuestros hábitos alimenticios de una forma más sana y consciente, dejando a un lado las dietas estrictas, sino adoptando un estilo de vida que nos lleve a estar en sintonía con nuestro cuerpo para darle lo que  necesita. Para llevarlo a cabo te recomiendo las siguientes acciones:

 

  1. Acude al nutricionista para conocer tus necesidades nutricionales y al mismo tiempo establece un plan de alimentación efectivo que te permitirá mejorar tus hábitos. 
  2. Visita al psicoterapeuta de ser necesario para profundizar en las emociones que sientes antes y después de comer. Incluso, el nutricionista y el especialista de la salud mental trabajarán de la mano.
  3. En caso de sentir ansiedad, realizar ejercicios de respiración, mindfulness, puedes apoyarte en una aplicación de meditaciones guiadas o ejecutar la técnica de conteo de hasta 10 respiraciones. Inhala y cuenta 1, exhala y cuenta 2 y así sucesivamente. 
  4. No te dejes llevar por el “me provoca”, primero piensa ¿por qué quieres comer determinado alimento? Es necesario que distingas si estás comiendo por necesidad o por impulso.
  5. Haz deporte o algún tipo de actividad física que te ayude a mantenerte sano y enfocado. Recuerda que moverte te ayudará a segregar endorfinas que te harán sentir mejor y vivir de una forma más sana. 
  6. Evita el azúcar o disminuye su consumo de forma paulatina. Ten presente que el hambre emocional está relacionada con el abuso de alimentos procesados y azucarados, estos tienden a estimular las ganas de que quieras comer más.
  7. Procura comer acompañado si quieres crear un momento más ameno.
  8. Si prefieres convertir las comidas en algo más íntimo, evita las distracciones y mastica muy bien los alimentos para una mejor digestión.

 

Por último, practica la compasión contigo mismo, y con esto no me refiero a que seas condescendiente sin importar todo lo que quieras comer, sino ser consciente y cuidadoso con tu cuerpo. Recuerda demostrarte amor y cuidar de ti. Si tienes muchas dificultades para lograrlo, el espacio terapéutico es una opción para alcanzar tu propio bienestar. 

 


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