La búsqueda de seguridad

La mayoría de personas buscan la seguridad. La seguridad hace que uno se sienta a salvo. Sienta un suelo bajo sus pies, una garantía, un confort.

Dependiendo de la persona, esa seguridad se busca de una u otra manera. Normalmente se busca en el exterior.

Se busca la seguridad en:

  • El trabajo (tener un trabajo fijo, indefinido, permanente o todo lo estable posible)
  • Una relación (que aporte estabilidad, confianza, seguridad)
  • En los dogmas a seguir (las pautas, los paradigmas, las creencias que uno sigue)
  • Tener cosas materiales (asociadas a tener más y por tanto a ser más -gran error-)
  • Un salario o ingresos o fijos y/o lo más elevados posibles
  • En la necesidad de tener la cosas, situaciones, personas controladas (odiando los imprevistos)
  • En la aventura (depende de si la persona necesita la seguridad de que encontrará la libertad)
  • La aprobación de las propias acciones (si los demás te aprueban sabes que estás en lo correcto, en lo seguro)
La búsqueda de seguridad provoca que estemos en una zona de confort.

La búsqueda de seguridad provoca que estemos en una zona de confort. Que nos sintamos cómodos. Relajados. Sin grandes retos. Parece tranquilo, y lo es, estamos en zona de grises, no hay mucho color en la zona de confort. Por suerte, la vida siempre nos empuja a ir un poco más allá.

Lo cierto es que uno no puede estar seguro de nada. Mentira. Una cosa sí. Hay seguridad de uno se va a morir algún día.

Pero ¿tienes la seguridad de que te levantarás mañana por la mañana? NO

¿De que siempre estarás con tu pareja? NO

¿Tal vez de que conservarás tu lugar de trabajo por muy bien que hagas las cosas? NO

¿O la seguridad de que las personas que están a tu alrededor estarán sanas y a salvo? NO

Realmente, no tienes la seguridad de nada. Sin embargo, ejercemos como si fuéramos inmortales. Vivimos como si todo nos perteneciera. Sentimos que somos los más importantes, volviéndonos egocéntricos, centrados en nuestro propio mundo, obviando que hay alrededor de ti millones de personas que tienen la misma importancia que tu: una esencia o consciencia experimentando esta realidad que es la vida.

Otra cosa de la que puedes estar seguro/a, es de que AHORA estás aquí. Ahora en este momento, este instante. En 5 minutos no sabemos, pero ahora sí. Entonces, tal vez la mejor manera de vivir es haciendo lo mejor en cada momento del día. ¿Lo mejor según quién? Lo mejor según tú. Según tu sentir.

Para ello puede que estas preguntas te ayuden:

¿Si hoy fuera el último día de tu vida, a qué cosas NO le prestarías atención?

¿Qué luchas dejarían de ser importantes?

¿Qué cosas, circunstancias, personas, verías claramente que sobran o sobraron en tu vida?

¿Qué cosas, circunstancias, personas, desearías tener a tu lado?

¿Qué emociones o sentimientos te gustaría experimentar en tus últimos días?

 

Dónde está la seguridad

La seguridad no está en la búsqueda de algo exterior, sino la certeza de que aquello que buscas está en tu interior. Puede que el camino sea un poco tortuoso, o tal vez lo vemos más lleno de sombras de lo que realmente es. Lo que sí es cierto es que la única seguridad es que te tienes a ti mism@ en este momento.

Las emociones o sentimientos que te gustaría experimentar en tus últimos días puedes y debes (!) generarlos desde el día de hoy. Debes porque es tu responsabilidad contigo y con tu felicidad y paz interior hacerlo. No depende de nadie más excepto de ti. Nadie ni nada te dará aquello que anhelas experimentar. La paz que tal vez te proporcione esa falsa sensación de seguridad con algo externo, se verá truncada en el momento en el que pierdas tu trabajo, te abandone tu pareja, caigas en la ruina, en la rutina perpetua o en la incertidumbre de tu futuro. Así, la única seguridad que irás descubriendo con el paso de los años, es que estás viv@, que eres poderos@ para reinventarte da igual la circunstancia, y que cuanto más te abres a la vida, ésta fluye con mayor fuerza a través de ti.

Permitiéndote experimentar, vivir, sentir su fuerza.

 

Cuanto más buscas la seguridad menos VIVES.

Entiéndeme. Puedes vivir y de hecho lo haces, pero VIVIR con mayúsculas es hacerlo en otra dimensión, desde otro estado de consciencia, desde un estado de plenitud, de tranquilidad, de paz, de amor. Lejos quedó el miedo que te impulsó a buscar seguridad de distintas maneras (perfección, poder, vinculación, originalidad, espacio, lo correcto, la aventura).

Ahora puedes estar en armonía con la vida. Experimentándola en toda su magnitud.

 


Comentarios

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo no se publicará.Los campos requeridos están marcados con *



Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies