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Laia Gimenez Jori

Tienes la vida que piensas

Cuando te sientes feliz parece que las cosas te van bien pero… cuando te sientes mal parece que todo va a peor. ¿Estás mal porque las cosas te van mal o las cosas te van mal porque estás mal? ¿Qué fue primero el huevo o la gallina?

Pues déjame que te diga que en parte, las dos a la vez.

Mira ahora mismo a tu alrededor: fíjate en lo que hay, observa el significado que tienen para ti esos objetos, o las personas que hay o incluso la información o conversaciones que hay a tu alrededor. Ahora imagínate que llevas unas gafas de sol con el cristal tintado en naranja, seguramente verás todo lo que hay de color naranja. Imagínate que hay otra persona a tu lado, que lleva unas gafas con el cristal tintado de color amarillo, ¿verá la realidad amarilla o naranja? Por supuesto, amarilla. Y otra persona con las gafas color azul? y Así un sinfín más… y mi pregunta es: ¿la realidad que observas realmente es de color naranja, amarilla o azul?

Exacto… la realidad que observas no es ninguna de estas versiones.

El tema es que no vemos las cosas como son, sino como somos. Vemos las cosas o interpretamos el mundo en función de mi propia idea, mis creencias sobre la vida, mis miedos, mis deseos, … Si creo que no soy una persona interesante, ante la interacción con los demás, es posible que interprete la interacción desde mi percepción, así si alguien no me da conversación, lo primero que puedo interpretar es “normal, no soy interesante”, aunque pudieran haber muchas otras razones.

Por tanto, en función de tu idea de las cosas, FILTRAS la información de tu entorno. Si eres una persona que no confía en las personas, ni en sí misma, ni en la vida, vivirás filtrando toda la información según ese paradigma, y probablemente lo pasarás bastante mal. Si eres una persona que confía en las personas, en sí misma y en la vida, vivirás filtrando toda la información según ese paradigma, y probablemente, disfrutarás más. Así parece que las cosas te van mal porque estás mal…

¿Esto quiere decir que a las personas que se sienten bien las cosas nunca les van mal?

Falso.

La diferencia es que su enfoque y la percepción de la situación harán que sobrelleven más rápido y mejor cualquier bache. Por eso la Actitud es fundamental en la vida, y la Actitud tiene que ver básicamente con la manera que afrontas la vida, los obstáculos y la incertidumbre.

Si afrontas los desafíos de la vida con pesimismo y desgana, seguramente temerás más a los siguientes desafíos, vivirás con un poco de miedo a lo nuevo o a los cambios, impidiendo que tu cerebro crezca y se expanda hacia lo que necesita: novedad constante. El miedo te paraliza, creando una emoción en tu cuerpo, tus células responden a una frecuencia baja en concreta resonancia con esa emoción de miedo, que se emite al campo cuántico alrededor de tu cuerpo físico, y que hará que, cómo sintonizadores de una radio, busquen nuevas conexiones con frecuencias parecidas o iguales, de esta forma estarás atrayendo en tu vida personas, experiencias o situaciones que te mantendrán en esta sensación de miedo o de disconformidad, confirmando la percepción que tienes de la vida.

Así, como estás mal, las cosas te van mal…

El pensamiento crea una emoción que enviará de nuevo información a la mente para volver a reforzar ese pensamiento, y así uno siente que su identidad es la que es y que es muy difícil cambiar.

Pero… ¿y si todo eso fueran falacias? ¿Y si pudieras cortar el patrón de pensamientos que tienes para enviar nuevas señales a tu cuerpo? ¿Y si pudieras cambiar la frecuencia vibratoria de tu cuerpo, de tus células y de tu mente? ¿Cómo crees que vivirías entonces?

Una nueva forma de vivir es posible, y recuerda, si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.

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