En un momento de mi vida, me sentía estancada y me di cuenta que repetía experiencias parecidas una y otra vez. Cuando digo experiencias me refiero a situaciones que me hacían sentir de la misma manera, con las mismas emociones. Pasara lo que pasara, tendía a sentirme de la misma manera. A veces había un detonante externo que me hacía sentir de esa manera, a veces era mi propia imaginación. Sea como fuera, me cansé. Me di cuenta que sintiéndome igual no iba a crear nada diferente en mi vida, porque mis emociones me anclaban a un tipo de SER, a una identidad, donde me recordaba cada mañana al levantarme quien era yo “ah espera… ayer estaba preocupada por esto así que hoy toca seguir con el tema”. Recordaba cada día las cosas, situaciones y personas que me hacían sentir preocupada, por ejemplo, y creé mi identidad en eso, creyendo que ésa era yo, que necesitaba controlar mi entorno, y que no había manera de sentirme diferente.

¿Te ha pasado alguna vez? Es decir que hagas lo que hagas, y a pesar de tener momentos de alegría al final siempre hay situaciones que te anclan en un tipo de sentimientos que no deseas? por ejemplo el enfado, la tristeza, la angustia, la injusticia, la exclusión, etc.

Bien, eso pasa a la mayoría de personas, los estudios defienden que el 90% de nuestros pensamientos son los mismos hoy que mañana. Así que poco margen de maniobra queda si nos dejamos llevar por la inercia, si no hacemos un cambio consciente a nuestro estado emocional. Yo decidí que estaba cansada de sentirme todos los días tan parecida que estaba cansada de quejarme de aspectos de mi vida, y decidí VIVIR. Decidí liberarme de esos miedos o sentimientos que repetía desde mi infancia, que no era otra cosa que un programa aprendido por mi mente, que me ponía una y otra vez a la hora de interpretar las situaciones de mi entorno, y no solo interpretar, sino que me traía aquellas experiencias que me mantendrían en mi estado emocional del pasado.

Así descubrí que nuestras emociones se han quedado atrapadas en nuestro cuerpo, y que al experimentarlas día si día también, se quedan literalmente memorizadas en nuestras conexiones neuronales. Este es el motivo por el cual mucha gente cree que es imposible cambiar. Aun así, trabajé para liberarme de esas cadenas que me impedían expresar mi mejor versión, que impedían que yo Amara la Vida, que impedían que la disfrutara plenamente, que fuera feliz, que creara las experiencias que yo deseara, que, en definitiva, fuera la arquitecta de mi propia vida.

Al empezar a romper esos patrones, empezaron a suceder cosas maravillosas, que de otra manera habría sido imposible, pues seguiría dormida en una programación o software mental que me llevaba a experimentar mi vida como en la película “Atrapado en el tiempo” , lo mismo una y otra vez.

Desde entonces, entendí que es mi responsabilidad crear nueva conexiones neuronales en mi cerebro, que yo soy quien puedo decirle a mi cuerpo cómo debe sentirse, que mi mente es más fuerte que mi cuerpo, el cual ha estado condicionado durante años a un tipo de emociones, y que dándole nuevas emociones a mi cuerpo antes incluso de que pasen las experiencias, estoy abriéndome a un abanico increíble de posibilidades, dónde elegir cómo quiero vivir mi vida.

No dejes que la vida te consuma, vive la vida que deseas, y la única manera, es saliendo de esa matrix y despertando de un sueño profundo de programación.

¡Qué maravilla poder ser los diseñadores de nuestra vida!

 

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